Y SIN EMBARGO, SE MUEVE...
En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y
el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. 3 Y dijo Dios:
Sea la luz; y fue la luz (Génesis 1:1-3).
Las tres tres primeras palabras de la Biblia son muy
reveladoras. Si hubo un “principio” es por que había un
proyecto. En el eterno consejo de Dios él dijo: Es hora de
comenzar... Y todo comenzó allí. Pero algo pasó entre el versículo
1 y 2. La palabra que aparece en nuestro texto bíblico como
“estaba” (vs. 2) se traduce del original hebreo “se volvió o vino a
ser” La tierra vino a ser desordenada y vacía... Entonces ¿Que
sucedió? Por qué el caos, la confusión y tinieblas del versículo 2.
El profeta Isaías declara que el Señor no creó la tierra en vano o para que fuera un lugar desolado (Isaías 45:18). Algo muy destructivo seguramente había tomado lugar. La mayoría de los comentaristas respetados coinciden que fue entre los mencionados versículos 1 y 2, cuando Satanás fue arrojado del cielo (Ezequiel 28:13-17, Lucas 10:18, Isaías 14:12-15) No es difícil comulgar con esta idea, sobre todo si imaginamos el cataclismo desplegado en este pasaje en cuestión y recordamos que el maligno había venido para matar, hurtar y destruir (Juan 10:10)
Cualquiera desesperaría si su proyecto se viera
interrumpido de esta manera. Cuantas veces desmayamos y nos
rendimos ante cualquier panorama desolador que nos amenaza.
Si hay un momento donde las tinieblas cubren la tierra,
donde la ausencia de todo lo que se asemeja a Dios parece
prevalecer y cada vez más se vislumbra un orden divino alterado, es hoy. Traslada este escenario a cualquier ámbito y verás que no
estoy tan disociado de la realidad.
Pienso en la oscuridad que vivimos en México. Parece una
historia soñada de terror. No creo que exista nadie en esta nación
que no haya sentido el cernir de la oscuridad. Hace tres semanas
uno de nuestros obreros, regresando de una conferencia en
Palestine, Texas, desapareció intempestivamente. El área donde
fue por última vez visto es una zona altamente controlada y
criminalizada por los carteles de las drogas. Hasta el momento en
que escribo estas lineas no tenemos noticias de él.
Muchos se han preguntado: ¿Donde está Dios? Será que nos abandonó... No pocos argumentos abordaron sin piedad mi mente e inquietaron mi corazón este tiempo; sin embargo mi Señor nunca llega tarde, ni esconde de mi su rostro. Su inconfundible voz una vez más vino a mi rescate. Él me dijo: Todavía me muevo... Yo defiendo mi proyecto... Entonces recordé este pasaje de Génesis 1:1-2.
Si somos “su” proyecto, la integridad del mismo es responsabilidad suya. Esta era la persuasión que mantenía firme al apóstol Pablo, él sabía que el que comenzó en nosotros la buena obra, la perfeccionaría hasta el día de Jesucristo ( Filipenses 1:6)
Aun en medio del caos y el temor su Espíritu se mueve. Otras versiones en español de este pasaje lo traducen de esta manera: El Espíritu iba y venía... El Espíritu aleteaba.... Los eruditos bíblicos sugieren que la frase “se movía” se halla en conexión con el “ir y venir” del Espíritu. Denota la idea de un ave sentada sobre un nido con huevos, como quien les da calor para que tomen vida. La versión Vulgata Latina traduce esta escritura como: “Incubando”. Es el mismo término usado en Deuteronomio 32:11 cuando dice que el águila “revolotea” sobre sus polluelos.
De algo hoy estoy seguro. Su Espíritu se sigue moviendo. Él está incubando algo. Él aun defiende lo que es suyo y sus designios nunca serán frustrados. Aunque todo atestigüe lo contrario, él se mueve. Es una verdad absoluta. La historia cuanta que cuando condenaron a Galileo Galilei por su afirmación de que la tierra se movía, este expresó: Eppur si muove (y sin embargo se mueve).
Dime lo que quieras, sin embargo mi Dios todavía se mueve.