SELEM, a la imagen de Dios...
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen... Gen. 1:26
El término "Selem" proviene de una raíz etimológica de la Biblia que significa "Imagen". Este vocablo es tan amplio en su concepción como lo es el propósito del Señor para con sus hijos.
La intención de Dios desde la creación siempre fue tener hijos a su imagen y semejanza. Cuando el primer Adán pecó, esa imagen fue distorsionada y corrompida. Desde entonces la raza humana cargó con un semblante pervertido y alejado del plan original del Señor. Pero el Creador no se quedó de brazos cruzados, sino envió al segundo Adán (Cristo) para restaurar el plan original del Creador. A través de Jesús el Camino a su Presencia fue abierto para que podamos mirarle a cara descubierta y ser transformados a su imagen nuevamente. Esa transformación es tal que pretende asemejarnos a Él. Sí, semejantes al Rey de reyes. Me refiero a ser hechos reyes y sacerdotes para Dios el Padre. Es un proceso que nos regresa al Edén.
Él desea revestirnos del nuevo Adán, de tal manera que conforme a la imagen del que lo creó nos vamos renovando. Su Palabra promete que así como hemos traído la imagen del terrenal, un día caminaremos con la imagen del Celestial; entonces veremos su Reino manifestado a nuestro alrededor. Es una incongruencia orar "Venga tu Reino" y no estar dispuestos a ser transformados.
Pero esta imagen (Selem) no se logra asimilando palabras persuasivas de humana sabiduría; tampoco entretenidos con programas creados por mentalidades huérfanas para satisfacer el alma de una imagen corrupta, sino más bien se alcanza por medio de una metamorfosis espiritual que trasciende todo nuestro ser. Es sabido que somos lo que vemos, lo que comemos y lo que pensamos. Esta transformación toma lugar sobre el altar de Dios. Es allí donde morimos y nacemos de nuevo, y precisamente ese nuevo nacimiento nos abre los ojos para ver la realidad del Reino de Dios. Entonces veremos como Él ve, sentiremos como Él siente y haremos como Él hace.
SELEM es una invitación para aquellos en quienes el eco de ser hijos del Reino retumba dentro de ellos. Es para aquellos cuyos ojos han sido abiertos y la visión de Su Reino los consume. Ya no son los mismos, ni quieren serlo. Se sienten incómodos viviendo para ellos mismos y su deseo mayor es ser como el Rey. En otras palabras, se sienten "bichos raros" en medio de la corriente de este mundo y como encerrados en un gran orfanato (la iglesia de hoy). La presencia del Rey es su deseo y la voluntad del Rey es su pasión. Ellos quieren estar con Él, ser como Él y hacer junto a Él. Quieren ser transformados a su imagen y semejanza.
El 1 de Marzo damos inicio al primer año de EMVIAR en Buenos Aires. No son pocos los registrados para este periodo entre los que destacan un grupo de matrimonios jóvenes de distintas partes del mundo. Brasil, Chile, México, Colombia, Rep. Dominicana, USA y Argentina ya dijeron presente. Estas parejas valientes (la mayoría profesionales) dejaron todo atrás para buscar el rostro del Señor. Vendieron sus bienes, dejaron sus trabajos y junto a sus hijos se mudaron a un punto de encuentro con el Señor. Seguramente EMVIAR se transformará en un punto de inflexión para su destino.
¡Selem!... Quiera Dios transformar este sustantivo en un verbo y hablarlo sobre todos nosotros este año.
Dios les bendiga,
Juan Carlos Manzewitsch