Nuestro Propósito


Ministerios Visión Internacional es una gran familia en muchos lugares del mundo.


Nos apasiona la comunidad, los amigos y la búsqueda incansable de la Presencia de Dios en nuestras vidas. No somos una organización religiosa, somos un hogar. Aquí puedes encontrar ayuda, sanidad y esperanza.


Nuestro propósito primordial es llevar a las personas a un conocimiento pleno y real de Dios a través de la realidad manifestada de Su Presencia.


Más de 200 congregaciones que funcionan en diferentes regiones de México y otros países, coadyuvan al logro de sus objetivos a través de las siguientes actividades: Iglesias Locales, Programas de Televisión, Cruzadas Evangelísticas, Congresos, Conferencias, Misiones, Campamentos, Institutos Bíblicos, Hogares de Jóvenes, Seminarios de liderazgo, etc.


Actualmente, Juan Carlos y su esposa Fabiana dirigen esta organización, además de la Escuela de Ministerios Visión Internacional.

¿Qué creemos?


En la inspiración divina e inerrancia de la Biblia, nuestra regla infalible de fe y conducta, superior a la razón y a la conciencia (2 Ti. 3:15-16; 2 P. 1:21)


En un sólo Dios eterno que consiste en tres personas llamadas: el Padre, el Hijo y el Espíritu  Santo (Dt. 6:4; Mr. 12:29; Is. 43:10-11; Mt. 28:19).


Que Jesucristo es el Unigénito del Padre concebido por el Espíritu Santo y nacido de la virgen María, quien murió crucificado, fue sepultado y resucitó de la muerte. Quien ascendió y esta sentado a la diestra del Padre como nuestro intercesor (Mt. 1:23; Lc. 1:31-35; 1 Co. 15:3; 2 Co. 5:21; Mt. 28:6; Lc. 24:39; 1 Co. 15:4; Hch. 1:9-10; Hch. 2:33; Fil. 2:9-11;  He. 1:3)


Que todos somos pecadores y estamos destituidos de la gloria  de Dios y que el arrepentimiento es recomendable por Dios como medio necesario para el perdón de nuestros pecados (Mr. 1:15; Ro. 10:9)


Que la justificación, regeneración y el  nuevo nacimiento son obrados por la fe y la sangre de Jesucristo (Ro. 5:1; Jn. 3:3-5; Ro. 3:24; 1 Jn. 1:7)


En la santificación subsecuente al nuevo nacimiento por la palabra de Dios y por  el Espíritu Santo (1 P. 1:15;  1 Ts. 4:3 y 5:23; 1 P. 1:2; He. 12:14; 1 P. 1:6). Su recepción es inmediata y su desarrollo progresivo.


En el  bautismo con el Espíritu Santo, subsecuente a la limpieza del corazón (Jn. l. 33; Hch. 1:5; Mt. 3:11; Hch. 2:39; Jn. 14:17)


En la diversidad de dones otorgados por el Espíritu Santo, entre otros: palabra de sabiduría, palabra de ciencia, palabra de fe, sanidad, milagros, profecía, discernimiento de espíritus, lenguas, interpretación de lenguas (1 Co. 12:8, 7:7, 12:4; y 14:1; 1 P. 4:10)


En la constitución de ministerios en la iglesia: Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros (Ef. 4:11; 1 Co. 12:5)


En el bautismo en agua por inmersión y en que todos los que se arrepintieron deben de ser bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Mt. 18:19; 1 P. 3:21; Ro. 6:4)


En la Santa Cena del Señor (Mt. 26:26-28; Jn. 6:53-56; Lc. 22:19-20; 1 Jn. 1:7; 1 Co. 11:24-31)


En la sanidad Divina, provista para todos por la muerte expiatoria de Cristo (Is.53:4-5; 1 P. 2:24; Mg. 16:17-18; Mt. 18:8; Stg. 5:14-16; Hch. 4:10). Sin embargo, no nos oponemos a la intervención de la ciencia médica a favor del convaleciente.


En la segunda venida de Cristo (Jud. 14; Jer. 30:7; 1 Ts. 4:13; Zac. 14:3-5; Ap. 20:3 y 19:15-16). Es temeridad fijar alguna fecha para la venida del Señor, ya sea que se basen en visiones, profecías o análisis personales (Mt. 24:36; Hch. 1:6-7; 1 Ts. 2:1-4)


En que habrá un juicio final en el cual los impíos muertos serán resucitados y juzgados según sus obras, el diablo y sus ángeles, la bestia, el falso profeta y todo aquel que no sea hallado en libro de la vida, serán consignados a la perdición eterna en el lago que arde con fuego y azufre, esta es la muerte segunda (Ap. 19:20, 20:10-15 y 21:8; Mt. 25:46; Mr. 9:43-48; Jn. 2:28-29)


En que según su promesa, habrá cielos nuevos y tierra nueva en los cuales more la justicia (2 P. 3:13; Ap. 21:22)


En la restauración de todas las cosas, que Dios habló por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempos antiguos (Hch. 3:21)


En las diferentes formas de dirigirse, adorar y alabar a Dios Trino Todopoderoso (danza, levantar las manos, llanto, gozo, clamor, gritos de júbilo, postrados, etc.) (Jn. 4:23-24)


En el llamamiento por Dios al ministerio en sus diferentes formas, incluyendo a la mujer (1 Co. 12:18, 27,28; Ro. 16:1)


En el respeto y honra a la Patria, sus gobernantes, símbolos y Carta Magna (Mt. 22:21; Lc. 20:25; 1 Tim. 2:1-3)


En las Sagradas Escrituras (Biblia). Fundamento completo,  base única de nuestras creencias, dividida en dos partes que son el Antiguo y Nuevo Testamentos.