CONGRESO DE SANIDAD Y MILAGROS SAN LUIS POTOSÍ

 

1. Graciela Rojas Reyna de 52 años, llego al congreso a través de un volante que le dieron en la feria. Ella padecía de cáncer en el seno izquierdo. Dice que sintió un fuerte calor y que desparecieron los tumores, nadie oro por ella, recibió su sanidad mientras estaba en su lugar.

2. Elena Martínez Garduño, le invitaron de su Iglesia “la mesa del alfarero”. Padecimiento: Lupus. Dice que el Señor la tocó, en realidad no sabía si ha sanado por completo pero desde la reunión se sintió diferente, expresa que en un 80% de dolor y ánimo fue restaurado, irá al médico a hacerse los estudios correspondientes

3. Dora Irma García Soni, vio el anuncio del congreso en la televisión. Padecimiento: cáncer en la matriz. Dice que cuando empezó la oración solo sentía ganas de llorar y le empezó a doler el vientre hasta que se desmayó, afirma que el cáncer desapareció

4. Ramiro Leyva, asistió por medio de su esposa; ella vio un poster en la calle. Padecimiento: epilepsia, afirma que desde el congreso no ha sentido dolores de cabeza y hasta donde sabemos no ha tenido un ataque, al caminar ya no siente el dolor de cabeza, antes caminaba muy despacio por el dolor y el miedo a que le diera algo.

5. Janet Selene López, asistio al congreso a través de su hermana Verónica López. Padecimiento: Cáncer en etapa de metástasis. Durante el último día en que todos estuvieron orando, cuando la rodearon lo primero que hizo es empezar a orar, en el momento que la oración subía de tono empezó a sentir un calor en todo el cuerpo y como una especia de piquetes por todo el cuerpo, antes de eso estaba muy débil y ya se cubría la cabeza con un pañuelo por que se le estaba cayendo el pelo, dice que se siente mejor en todo su cuerpo, el color de su piel le cambio de color obscuro a claro, su semblante es diferente y el médico no sabe que pasó, le redujo las quimioterapias de 20 a 10 y está evolucionando maravillosamente.

6. Rigoberto Ávila, asistió al congreso a través de un amigo que lo invito. Padecimiento: Enfermedad de las rodillas y dolor en los huesos de sus extremidades. No sabe en qué momento de la oración sucedió pero su rodilla se enderezó y el dolor de huesos se fue.

7. Raúl Herrera Mendoza es un miembro activo de la iglesia. Sufría de incontinencia urinaria y cada vez que iba al baño después de orinar, no podía controlarse y mojaba la ropa interior y pantalones. En el primer día sintió un fuego en esa parte del cuerpo y no sabía qué estaba pasando, se fue sin saber que a partir de ahí hasta hoy no ha vuelto a suceder nada con la orina, está feliz.

8. Martha herrera Mendoza, asistió al congreso a través de su hermano Raúl Herrera. Los ojos de su esposo Jesús Adrián, que no fue al congreso estaban atrofiados. Ella fue a pedir por la vista de su esposo y dice que él no sintió nada, pues no asistió al congreso, ni siquiera sabía que ella estaba pidiendo por él, solo sabe que puede ver perfectamente bien con claridad y sin cansancio.

9. Lucí Vázquez de 57 años. Miembro activo de la iglesia “Los Olivos”. Padecimiento: asma y artritis. El día sábado por la noche pasó al frente y cuando oraron por ella empezó a exhalar y no podía parar de hacerlo sus vías respiratorias se abrieron y por primera vez en años pudo dejar su disparador o dilatador. La persona que oró por ella la llevó a perdonar a alguien a quien ella guardaba resentimiento, al instante los dedos empezaron a enderezarse y sentía como sus huesos  le crujían, el dolor desapareció

10. Se dectectaron 8 casos de sanidad de pies planos, entre ellos: Ruth Mitzuco Rocha, Francisco Zurizadai Rocha, Sandra brisa Hernández (niña), Marely Rodríguez.

11. Además tenemos más testimonios de: ojos que fueron sanados; dolores de huesos; pequeñas bolitas en el cuerpo que desaparecieron, dolores de espalda o musculares.

 

Malawi, Sud-África

 

En Octubre viajé al país de Malawi, en África. Cuando llegué a Johannesburgo (Sud África) me encontré con el Pastor Stanley Moodley y otros dos pastores de la misma ciudad de Durban (Sud África) y viajamos juntos a la ciudad de Blantyre, en Malawi.

En Blantyre nos recibió el Apóstol Charles J. Tsukuluza quien es presidente de Revival Life Ministries en Malawi. El evento fue su convención anual al cual asistieron delegados de todo el país y también de los países vecinos (Octubre 6-9). Hubo siete cultos en los cuales yo ministré en cuatro de ellos. El tema fue acerca del “Reino de Dios”, qué es y qué sucede cuando el “Reino de Dios” viene a una vida o a un lugar.

Al llegar al país inmediatamente me llamó mucho la atención la gran pobreza en la que la gente vive. Yo les escribí a los hermanos de la frontera que no se quejen de pobreza porque no han visto nada comparado con Malawi, África. Mucha gente vive en chozas hechas de barro. Inmediatamente a las afueras de la ciudad, no hay electricidad o servicios de agua potable, la gente cocina y se calienta con leña o carbón. Es obvio que no tienen ropa porque se nota que no se cambian por muchos días. Como no hay mucho alumbrado público, la gente camina por las rutas a oscuras y funciona en la oscuridad. Es bastante peligroso manejar de noche porque mucha gente camina por las carreteras y sin alumbrado no se las ve. La gente camina a todos lados, a pesar de que hay carros, mucha gente no tiene esos recursos y si los tuviera, no tiene dinero. El Apóstol Tsukuluza me agradeció muchas veces por haber ido y por haber nosotros costeado los gastos del viaje. Me dijo que es imposible para las iglesias poder juntar dinero para pagar un pasaje de avión; y yo me imaginé que era muy cierto al ver la pobreza del país.

A pesar de los escasos recursos, la gente asistió al evento. Se quedaban todo el día en el lugar de reuniones, bajo un árbol y a la noche dormían en unas grandes carpas que habían preparado (primitivamente) para albergarlos.

El Señor se movió en las reuniones. Tuve la oportunidad de ministrar a los enfermos en dos ocasiones y recibí reportes de sanidades y milagros. Especialmente el sábado a la noche después de haber predicado acerca del poder de la oración, el poder del Señor estaba allí para sanar. Fue divertido ver los rostros de las personas cuando se daban cuenta de que sus dolencias desaparecían y que eran libres de sus azotes. Realmente el Señor mismo llevó nuestras dolencias sobre el madero. Los rostros eran iluminados con esperanza y alegría a la misma vez que lágrimas eran derramadas en agradecimiento.

Realmente no se que escribir acerca de Malawi. No había tiempo para ministrar y averiguar mucho que sucedía porque solo me daban una hora para todo. Entonces lo que yo hacía era preguntar de manera general si había alguien que podía testificar de su sanidad y muchas manos se levantaban en cada culto. Te voy a mandar algunas fotos.

 

Durban, Sud-África

 

En Sud África, en la ciudad de Durban, me recibió el obispo Stanley Moodley. En su iglesia ministré sobre la “adoración.” El viernes, el sábado y el domingo en los dos cultos. Allí, a pesar de las restricciones de tiempo (aparentemente es peligroso para la gente el andar de noche por las calles) porque deben terminar el culto a una hora determinada, el Señor nos visitó. Especialmente el culto del sábado, la manifestación de la presencia de Dios hizo que el pastor quitara el reloj grande que tiene para medir la duración del culto y la gente se quedó adorando a Dios. El domingo en los dos cultos ministré sanidad y muchos dieron testimonio de haber sentido el toque del Señor en sus cuerpos. Especialmente me llamó la atención un jovencito de diez años que era sordo de nacimiento. Su sordera era profunda y con audífonos solo podía escuchar sonidos fuertes. Al orar por él sentí que el Señor iba a hacer algo. Seguí orando por la gente y al rato le pregunté (por señas) si podía oír algo (él se había quitado sus audífonos) y me dijo que no. Puse mis dedos en sus oídos y oré otra vez. Inmediatamente el jovencito cayó bajo el poder de Dios. Yo seguí ministrando y al rato este muchachito me toca el brazo y me dice que puede oír perfectamente. Cuando paro el culto para hablar con él, me doy cuenta que sus padres no se habían dado cuenta lo que estaba pasando y cuando el papa se entera que su hijo puede escucharme perfectamente, cae de rodillas a los gritos, la mama y la hermana con lágrimas comienzan a dar gracias a Dios en voz alta (cosa que para esa iglesia no es común). Es divertido cuando esas cosas pasan. Dos días después me encuentra el padre de este jovencito en el hotel (antes de ir al aeropuerto) y me dijo que su hijo no había usado sus audífonos desde ese momento en adelante (ya había ido a la escuela dos días).

De regreso a la frontera estuve solo dos días en casa y fui para Saltillo con el pastor Oscar del Bosque. El Señor nos visito poderosamente con señales y milagros. Oscar está preparando un video con los testimonios, me dijo que para el lunes lo termina y te lo mando.

Es como que otro nivel de este ministerio de sanidad se está abriendo. El Señor es asombroso.